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Contaminación bacteriana de cepillos dentales en niños y sus padres: Una cuestión de educación

Adolfo Contreras 1, OD, MSc, PhD

Roger Mauricio Arce 2, OD*

Javier Enrique Botero 2, OD*

Adriana Jaramillo 2, OD, MSc

1. Profesor Titular, Universidad del Valle. Director del Grupo de Investigación en Medicina Periodontal, Univalle.

2. Profesor Auxiliar, Univalle. Investigador, Grupo de Investigación en Medicina Periodontal, Univalle.

* Jóvenes Investigadores Colciencias 2002 - 2003

Resumen

Se ha determinado que los instrumentos dentales y de higiene oral puedan contribuir en la transmisión de microorganismos que causan infecciones orales. Se estudió la contaminación bacteriana de cepillos dentales en 104 sujetos de 40 grupos familiares (16 padres, 40 madres y 48 niños). Se tomaron muestras subgingivales al inicio del estudio y fueron analizadas por medio de cultivo no selectivo y selectivo para organismos periodontopáticos y bacilos entéricos. Los pacientes fueron examinados usando el índice CPITN para establecer el grado de salud periodontal. Cada padre de familia recibió un cepillo dental y crema dental para uso personal durante un mes en su hogar, mientras que los niños recibieron un cepillo que fue utilizado con crema dental en la cita de examinación y otro para uso durante un mes. Los cepillos y muestras subgingivales fueron recolectados y analizados para la presencia de microorganismos periodontopáticos y bacilos entéricos.

La información fue analizada usando pruebas estadísticas de Wilkoxon signed rank test y Friedman test (P = 0.05). Los cepillos dentales de la mayoría de sujetos resultaron altamente contaminados con bacilos entéricos gram negativos comparado con el ambiente subgingival en donde fueron más frecuentes los microorganismos periodontopáticos. Los microorganismos más frecuentes en cepillos dentales de padres y niños fueron los bacilos entéricos gram negativos (55%) seguidos por Fusobacterium sp(30%).

Se concluyó que los cepillos dentales de los grupos familiares después de un mes de uso albergan altos niveles de bacilos entéricos gram negativos. Esta contaminación de los cepillos puede representar un factor de riesgo en la transmisión de microorganismos superinfectantes y periodontopáticos implicados en el inicio de procesos infecciosos en la cavidad oral, incluyendo gingivitis y periodontitis.

Aproximadamente un 95% de las pérdidas dentales en los seres humanos tienen origen en la caries dental y las periodontitis. Diversas especies patogénicas orales han sido implicadas como factores etiológicos, iniciadores y/o agravantes de las caries y los diversos tipos de enfermedad periodontal 1-3. Es posible que áreas previamente tratadas contra las caries y periodontitis se reinfecten (transmisión intraoral / translocación) en un mismo individuo o que las parejas se infecten por besos y contacto íntimo (transmisión horizontal) y finalmente que los padres infecten a sus hijos (transmisión vertical) con organismos patogénicos 4-6.

Otros estudios también han evidenciado la transmisión de especies cariogénicas y periodontopáticas a través de instrumentos dentales 22,25 o vía elementos usados en la higiene oral diaria como son el hilo dental, los enjuagues bucales y los cepillos de dientes 7-10. Los cepillos pueden albergar una amplia variedad de microorganismos incluyendo bacterias, hongos y virus 11-14, pudiendo así facilitar la translocación de especies en un mismo individuo y/o la transmisión de especies entre individuos 15,16. Los cepillos de pacientes con periodontitis agresivas/severas podrían contribuir a la diseminación sistémica de microorganismos, puesto que el cepillado en ellos ocasiona bacteremias transitorias 17,18.

Un estudio in vitro previo de nuestro laboratorio reveló que los cepillos dentales pueden mantenerse viables hasta por tres días, importantes microorganismos como el A. actinomycetemcomitans, el virus del Herpes Simplex tipo I (HSV-1) y un microorganismo oportunista como el Enterobacter cloacae que se mantuvo viable en los cepillos hasta por 16 días 19. Recientemente, se demostró que en pacientes con periodontitis crónicas y agresivas, los cepillos se contaminan con organismos periodontopáticos (inmediatamente) y oportunistas (al mes de uso del cepillo). Sin embargo, los bacilos entéricos gram negativos que contaminaron los cepillos fueron resistentes a la acción antibacterial de un dentífrico 11. El propósito del estudio es el de estudiar la microbiota subgingival y contaminación de cepillos dentales en grupos familiares y la posible contribución de los cepillos en la transmisión de organismos patogénicos de padres a hijos.

Después de hacer el examen clínico se procedió a tomar una muestra microbiológica subgingival (Pooled sample). Se removió la placa bacteriana supragingival con una gasa, se aisló el sitio de toma de la muestra con gasas estériles y se insertaron puntas de papel estériles por 15 segundos en el surco o bolsa periodontal en los dientes índice de cada sextante. Las puntas fueron colocadas en viales con el medio de transporte VMGA III y rotuladas para enviar al laboratorio microbiológico para su procesamiento 11.

A los pacientes adultos (padres de familia) se les entregó un cepillo dental (Colgate Twister®) que usaron en cepillado diario durante un mes con crema dental Colgate con MPF en el hogar y a los niños se les entregaron dos cepillos (Colgate Junior®). Con el primer cepillo, los niños realizaron un cepillado durante la cita odontológica con crema dental Colgate con MFP® por dos minutos, se enjuagó el cepillo con agua de la llave y se entregó el cepillo a los investigadores. El cepillo adicional fue usado por los niños en el cepillado diario en su casa durante un mes con la misma crema dental. Al finalizar el mes, los investigadores recogieron (visita en el hogar) los cepillos dentales de las familias y determinaron la forma de almacenamiento y la cercanía del sitio de almacenamiento de los cepillos al sanitario. Los cepillos y las muestras microbiológicas fueron procesadas en el laboratorio, en promedio dos horas después su uso o toma de la muestra. Las muestras se sembraron en cajas de petri usando medios selectivos y no selectivos, se cultivaron en anaerobiosis y con CO2 para la identificación de microorganismos comensales, periodontopáticos y oportunistas. Los cultivos microbiológicos fueron interpretados por un experto microbiólogo usando microscopia estereoscópica y métodos rápidos de identificación bacteriológica 11.

Se determinó el riesgo de almacenamiento de los cepillos en las familias según la cercanía con el sanitario. El riesgo 1 se calificó si los cepillos se almacenaron expuestos al medio ambiente y a menos de un metro de distancia del sanitario con tapa levantada. En el riesgo 2, se calificó si los cepillos se almacenaron expuestos al medio ambiente a más de un metro de distancia del sanitario, adentro del baño. Riesgo 3 se calificó si los cepillos se almacenaron por fuera del baño pero expuestos a la contaminación ambiental y el riesgo 4, se calificó si los cepillos se almacenaron en un ambiente seco, por fuera del baño, no expuestos a la contaminación ambiental. Se tomaron registros fotográficos del sistema de almacenamiento de los cepillos en los hogares para documentar el tipo de riesgo.

Análisis Estadístico

Se utilizó el test de Wilcoxon Signed Rank (P=0.05) y Friedman (P=0.05) en el software de estadística SSPS (ver. 9.0) para el análisis de la información.

Resultado

Se estudiaron un total de 16 padres, 40 madres y 48 niños que representaron 40 grupos familiares. La edad promedio de los padres fue de 37.9 años (rango 25-56 años), la edad promedio de las madres fue de 34 años (rango 22-62 años) y la edad promedio de los niños fue de 9.5 años (rango 5-14 años). Un índice CPITN de 3, 2 y 1 se determinó para padres, madres y niños respectivamente. La composición de la microbiota subgingival se presenta en la Tabla 1. En los padres, se cultivó A. actinomycetemcomitans en 5 casos (31.3%), P. gingivalis 9 (56.3%) y Bacilos Entéricos gram negativos 3 (18.8%) con un promedio de microbiota cultivable 0.79%, 1.39% y 8.78% respectivamente.

En el grupo de las madres se detectó A. actinomycetemcomitans en 15 casos (37.5%),

P.gingivalis 19 (48.7%) y Bacilos Entéricos gram negativos en 8 casos (20%) con un promedio de microbiota cultivable de 0.71%, 1.60% y 3.57% correspondientemente.

En los niños se determinó A. Actinomycetemcomitans en 10 casos (20.8%), P.gingivalis 15 (31.2%) y Bacilos Entéricos gram negativos en 5 casos (10.4%) con un promedio microbiota cultivable de 0.59%, 0.57 % y 3.63% en ese orden.

La Tabla 2 muestra los microorganismos encontrados en los cepillos dentales usados por un mes por padres e hijos. En el grupo de padres los microorganismos más prevalentes fueron los Bacilos Entéricos gram negativos en 10 casos seguidos por Fusobacterium sp en 8 casos y con un promedio de microbiota cultivable de 45.56% y 2.2% respectivamente. En el grupo de madres los microorganismos más prevalentes fueron Bacilos Entéricos gram negativos 22 (55%) y Fusobacterium sp con 12 casos (30%) con un promedio de microbiota cultivable de 36.58% y 3.35% en ese orden. En los cepillos de los niños los microorganismos más prevalentes fueron Bacilos Entéricos gram negativos 24 (50%) y Fusobacterium sp con 16 casos (33.3%) con un promedio de microbiota cultivable de 38.62% y 1.8% correspondientemente.

Los cepillos dentales usados por primera vez por los niños, mostraron una composición microbiana que albergaba Fusobacterium sp en 30 casos (62.5%) y bacilos entericos gram negativos en 10 casos (20.8%) con un porcentaje promedio de microbiota cultivable de 3.53% y 8.31%. La Tabla 3 muestra la correlación entre la microbiota subgingival y cepillos dentales en padres y niños. Se encontraron diferencias estadísticamente significativos (Wilcoxon signed rank test P=0.05) para la presencia de A. actinomycetemcomitans, P. gingivalis, P. intermedia/nigrescens y bacilos entéricos gram negativos entre la microbiota subgingival y la de los cepillos dentales. Los bacilos entéricos gram negativos fueron detectados más frecuentemente en cepillos dentales comparado con la microbiota subgingival en donde la microbiota periodontopática fue más frecuente. Hubo diferencias significativas en la microbiota subgingival entre padres/niños y madres/niños pero no entre padres/madres. El 45% (18/40) de las familias estudiadas presentó riesgo máximo de contaminación por almacenamiento de los cepillos dentales.

Tabla 1. Microbiota subgingival en 104 sujetos estudiados
Microorganismos Padres ( n 16) Madres ( n 40) Niños ( n 48)
n % n % N %
A.actinomycetemcomitans 5 31,3 15 37,5 10 20,8
P.gingivalis 9 56,3 19 47,5 15 31,3
Bacilos entéricos 3 18,8 8 20,0 5 10,4
P.intermedia 10 62,5 17 42,5 9 18,7
B.forsythus 2 12,5 12 30,0 5 10,4
Campylobacter spp 6 37,5 19 47,5 17 35,4
Eubacterium spp 6 35,5 20 50,0 24 50,0
Fusobacterium spp 12 75,0 35 87,5 43 89,5
P.micros 5 31,3 12 30,0 12 25,0
E.corrodens 4 25,0 18 45,0 13 27,1
D.pneumosintes 5 31,3 19 47,5 7 15,5
AP: Aislamientos Positivo

Tabla 2. Microbiota en cepillos dentales usados por mes
Microorganismos Padres ( n 16) Madres ( n 40) Niños ( n 48)
AP % AP % AP %
A.actinomycetemcomitans 0 0,0 1 2,5 1 2,1
P.gingivalis 0 0,0 4 10,0 1 2,1
Bacilos entéricos 10 62,5 22 55,0 24 50,0
P.intermedia 0 0,0 5 12,5 2 4,2
Campylobacter spp 2 12,5 5 12,5 6 12,5
Eubacterium spp 5 31,3 7 17,5 9 18,8
Fusobacterium spp 8 50,0 12 30,0 16 33,3
P.micros 1 6,3

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